En Grândola, Portugal, la Casa Muda L13, diseñada por Pereira Miguel Arquitectos, plantea una vivienda que busca aprovechar las condiciones naturales del terreno y establecer una relación constante con el paisaje. El proyecto parte de las vistas hacia un pequeño valle y de la incidencia de la luz natural, especialmente desde las orientaciones sur y oeste, para definir una arquitectura donde los espacios interiores y exteriores mantienen una conexión permanente.
La vivienda se organiza mediante un conjunto de volúmenes paralelepipédicos independientes, dispuestos de manera ortogonal. En el centro se concentran los dormitorios, la cocina y la sala de cine, mientras que un techo común se apoya sobre estos cuerpos y genera un espacio intermedio. Esta zona funciona como sala de estar y área de circulación, convirtiéndose también en un punto de transición entre las diferentes partes de la casa y el paisaje que la rodea.
La relación con el exterior se refuerza a través de las distintas zonas de transición, que ofrecen perspectivas cambiantes del entorno y generan un continuo juego de luces y sombras durante el día. Los dormitorios mantienen una organización similar, aunque presentan variaciones en sus dimensiones y aberturas, y cada uno incorpora un patio privado que aporta iluminación y ventilación natural a los espacios, incluyendo sus respectivos baños.
En el exterior, una serie de plataformas con tarimas articulan los recorridos entre los dormitorios y las áreas comunes. La piscina se ubica en el extremo sur de la parcela para aprovechar la exposición solar y reflejar el paisaje frente a ella. La implantación de la vivienda responde además a la topografía existente: al situarse en una zona central de ligera pendiente, el proyecto busca minimizar las alteraciones del terreno y conservar la vegetación característica del lugar, compuesta principalmente por pinos, eucaliptos y acacias.
La diferencia de alturas entre los volúmenes destinados a los dormitorios, la cocina y el garaje, frente al espacio principal de estar, aporta dinamismo a la composición arquitectónica. Al mismo tiempo, permite generar una mayor altura en el área social y grandes superficies acristaladas orientadas hacia el paisaje. De esta manera, Casa Muda L13 construye una experiencia residencial basada en la luz, las vistas, la privacidad y una integración equilibrada con el entorno natural.
Fotografía: Fernando Guerra | FG+SG




