En las montañas del este de Bali, junto a un río tranquilo y bajo la presencia del monte Agung, Villa Hideout Leaf propone una experiencia residencial profundamente vinculada con la naturaleza. Diseñada por Pablo Luna Studio en colaboración con Brandon James, cofundador de Hideout Bali, la vivienda se integra en un entorno de 3000 m² de selva virgen, donde los sonidos del agua, el movimiento de las hojas y la vegetación tropical forman parte de la experiencia arquitectónica.
El acceso a la villa se realiza mediante una pasarela flotante que serpentea suavemente entre el paisaje, permitiendo conservar la vegetación y los arroyos existentes. La inspiración formal surge de la imagen de cuatro hojas que descansan sobre el terreno, reinterpretadas en cuatro cubiertas superpuestas que acompañan los desniveles naturales. Esta composición organiza los ambientes y establece un equilibrio entre apertura, privacidad y conexión permanente con el exterior.
Las aberturas entre las cubiertas permiten el ingreso de luz natural y favorecen la circulación del aire, generando interiores que cambian de atmósfera durante el día a partir del juego de luces y sombras. El sistema estructural utiliza un número mínimo de columnas de bambú para mantener una sensación de amplitud y continuidad. En el centro se ubica el área social, mientras que un techo elevado incorpora un dormitorio al aire libre y las cubiertas laterales contienen los dormitorios y baños principales.
La materialidad refuerza el vínculo con el entorno. El bambú negro se emplea en la estructura, los pisos y el mobiliario a medida, mientras que el bambú amarillo introduce calidez y contraste. A estos elementos se suman los pisos y muros de piedra caliza pulida de Bhoomi Earth Studio y superficies de vidrio que aportan transparencia y ligereza. Los dormitorios, rodeados por ventanales de piso a techo y vidrios de suave curvatura, amplifican las vistas hacia la selva y suavizan la presencia de la arquitectura.
Así, Villa Hideout Leaf se concibe como un refugio contemporáneo donde arquitectura, paisaje y materialidad mantienen un diálogo constante. La composición de sus cuatro techos, el uso de materiales naturales y las estrategias pasivas de iluminación y ventilación construyen una vivienda serena y cálida, en la que habitar significa experimentar de cerca los ritmos y sonidos de la naturaleza de Bali.
Fotografía: Tara Lynn Photography




