En Valsad, India, Casa de los Recuerdos, diseñada por Studio Lagom, nace como una respuesta a la necesidad de transformar la vivienda familiar sin perder los vínculos con el pasado. El proyecto se desarrolla sobre el terreno de la antigua residencia, una construcción laberíntica de 22 habitaciones que también funcionaba como oficina. Ante las nuevas necesidades de una familia con integrantes de edad avanzada, incluida una persona con discapacidad física, la propuesta apuesta por una vivienda contemporánea, inclusiva y libre de barreras.
El proyecto parte de una estructura cuya base ya se encontraba construida cuando Studio Lagom recibió el encargo. A partir de ella, los arquitectos replantearon completamente la vivienda y desarrollaron una propuesta de ladrillo visto con estructura portante, respondiendo a las preferencias de los propietarios, viajeros experimentados. Uno de los elementos centrales de la narrativa es el antiguo pozo, que deja de ser un vestigio del pasado para convertirse en parte protagonista de la experiencia arquitectónica. La residencia mantiene además un espacio de trabajo contiguo, recuperando una característica de la vivienda anterior.
La presencia arquitectónica combina una expresión contundente con una relación sensible con el contexto. El bloque de oficinas se integra al paisaje urbano mediante una fachada compuesta por bordes de hormigón y listones de teca, suavizados por vegetación que cae desde la parte superior. Una entrada más discreta conduce hacia este espacio, mientras que el acceso residencial se encuentra en una caja de hormigón y está marcado por una gran puerta de madera tallada. Desde allí, un sendero rodeado de vegetación y vasijas birmanas pertenecientes a la colección familiar conduce hacia la vivienda, organizada en forma de C alrededor de un patio verde, un estanque de lotos y el pozo.
La distribución interior responde a las dinámicas de la familia y favorece una relación constante con el exterior. La planta baja reúne la sala, un templo dispuesto junto a un patio con agua, comedor, cocina y dos dormitorios, mientras que el nivel superior alberga dos dormitorios principales, una sala familiar y una habitación de invitados. Grandes ventanas de lamas, pequeñas aberturas y tragaluces permiten que la luz natural y la vegetación formen parte de los ambientes. Cada habitación mantiene una conexión directa con jardines, terrazas o pequeños espacios verdes, reforzando el carácter biofílico de la propuesta.
Los detalles terminan de construir una vivienda donde la memoria familiar convive con nuevas formas de habitar. El dormitorio principal se vincula con una terraza privada pensada para recibir y disfrutar de la gastronomía, mientras que el estudio del hijo ofrece vistas hacia la copa de un frangipani ubicado junto al antiguo pozo. En las habitaciones de los adultos mayores, el bambú funciona como telón de fondo, mientras que una abertura en forma de L con cristal a ras del suelo permite mantener la conexión visual con el estanque de nenúfares desde la sala.
Fotografía: Ishita Sitwala | The Fishy Project




