Frente al océano de Punta Hermosa, una vivienda contemporánea redefine la experiencia de habitar junto al paisaje costero. Diseñada por Varkof Studio, esta casa de playa nace como un refugio pensado para el encuentro familiar, donde la calma, la naturaleza y el diseño conviven en perfecta armonía.
Desde su concepción, el proyecto buscó transmitir una sensación de bienestar a través de espacios cálidos y acogedores. Cada ambiente fue diseñado con una intención clara: generar una conexión emocional con quienes habitan la casa y potenciar la relación con el entorno natural. La propuesta apuesta por una estética serena y atemporal, donde los detalles cobran protagonismo sin perder naturalidad.
La materialidad cumple un papel esencial en la identidad del proyecto. Maderas claras, fibras naturales, textiles suaves y elementos orgánicos construyen una atmósfera fresca y relajada inspirada en el paisaje marino. Esta selección no solo aporta textura y calidez, sino que también fortalece la continuidad entre interior y exterior, permitiendo que ambos espacios dialoguen constantemente.
Las áreas sociales se desarrollan como un gran espacio abierto que se extiende hacia la terraza y las vistas al mar. Amplias mamparas permiten el ingreso abundante de luz natural y difuminan los límites entre la vivienda y el paisaje. Gracias a esta fluidez espacial, el living, el comedor y las zonas exteriores funcionan de manera integrada, favoreciendo una experiencia cotidiana mucho más libre y conectada con el entorno.
El mobiliario complementa el concepto arquitectónico mediante piezas de diseño contemporáneo elaboradas en materiales nobles como madera y ratán. Los tonos arena y neutros predominan en los textiles, mientras pequeños acentos inspirados en la paleta costera aportan profundidad visual. A ello se suma la presencia de vegetación tropical y arreglos naturales, elementos que introducen frescura, movimiento y una sensación permanente de oasis frente al océano.
En el exterior, la terraza se convierte en el corazón social de la vivienda. Espacios de descanso, sombra y contemplación permiten disfrutar del paisaje en distintos momentos del día, consolidando el verdadero espíritu de una casa de playa: un lugar pensado para compartir, desconectarse y vivir en conexión con la naturaleza. Más que una residencia de temporada, este proyecto propone una forma de habitar donde el diseño se convierte en una extensión de la vida familiar y del paisaje costero.
Fotografía: Sebastián Aparicio




