En la ciudad de Oaxaca, el estudio T804 Arquitectura e Interiorismo Estratégico desarrolla Casa de la Luz, una intervención arquitectónica y de interiorismo que replantea la manera de habitar desde una mirada contemporánea profundamente conectada con lo local.
El proyecto parte de una vivienda existente, evitando transformaciones radicales y apostando por una estrategia de reconfiguración precisa. A través de intervenciones puntuales, se mejora la funcionalidad y la calidad espacial, generando una experiencia doméstica más fluida. La incorporación de elementos curvos, la apertura de vistas y la continuidad entre ambientes redefinen la circulación, convirtiéndola en un componente esencial del habitar.
Uno de los principales desafíos fue lograr un equilibrio entre lo contemporáneo y lo tradicional sin caer en interpretaciones literales. Para ello, se opta por una paleta de materiales reducida que prioriza la textura, el color y la imperfección como valores estéticos. Las paredes tratadas con cal adquieren una vitalidad cambiante con la luz natural, mientras que los detalles en microcemento en tonos rosados aportan profundidad y contraste.
La integración de materiales y procesos locales es clave en la propuesta. Piezas de arcilla elaboradas por artesanos oaxaqueños se incorporan de manera orgánica, generando un diálogo directo entre arquitectura y artesanía. A su vez, el uso de caña en los techos no solo aporta calidez, sino que también mejora la acústica y refuerza la identidad del proyecto a través de soluciones constructivas coherentes con el contexto.
La iluminación se concibe como una herramienta fundamental para potenciar la arquitectura. Mediante una combinación equilibrada de luz natural y luminarias cálidas, los espacios adquieren distintas atmósferas a lo largo del día, resaltando relieves, texturas y transiciones.
Más que imponer una imagen, Casa de la Luz construye una atmósfera. Un hogar que, desde la sobriedad y la precisión, propone una forma de vida conectada con lo esencial: la materia, la luz y el paso del tiempo. En este proyecto, la arquitectura deja de ser protagonista para convertirse en soporte de la vida cotidiana, profundamente arraigada en su contexto.
Fotografía: Amy Bello




