La arquitecta Rocio Gonzales desarrolló el diseño de un departamento masculino de 90 m², concebido a partir de una conexión emocional con el estilo de vida de su usuario. El proyecto responde a los intereses del propietario, apasionado por la música, la ingeniería y los autos, integrando estos elementos en un espacio contemporáneo que combina funcionalidad y personalidad.
Uno de los principales retos del proyecto fue integrar la cocina y el salón en un mismo lenguaje espacial. La propuesta plantea un ambiente fluido donde los elementos se conectan visualmente, generando continuidad y orden sin perder calidez. De esta manera, el área social se convierte en un espacio versátil que invita a compartir y disfrutar distintas actividades.
La materialidad cumple un papel clave dentro del concepto del proyecto. Madera, ladrillo rococho, cuero y acabados de inspiración industrial se combinan para aportar carácter y profundidad al interior. Estos materiales, junto con una paleta de tonos cálidos, construyen una atmósfera masculina que equilibra robustez y confort.
El mueble de televisión y el palillaje de madera se convierten en protagonistas del espacio social, envolviendo el ambiente y generando una sensación de continuidad. Este recurso no solo organiza visualmente el área, sino que también aporta textura y dinamismo al conjunto, reforzando el lenguaje material del proyecto.
En el dormitorio, el uso del verde pino introduce una atmósfera de calma que contrasta con el carácter del área social. En este ambiente también se integra un espacio de home office, diseñado para mantener la armonía del conjunto. La iluminación y las texturas completan la propuesta, activando los sentidos y creando distintas atmósferas a lo largo del día.




