¿Cómo transformar un espacio abierto en un ambiente fluido, funcional y con identidad propia?
El proyecto Monte Umbroso, desarrollado por la directora creativa Silvana Cossio, parte de un espacio abierto de 70 m² que debía convertirse en una sala y comedor. El principal reto fue crear una distribución fluida, sin barreras arquitectónicas, que mantuviera la horizontalidad del ambiente y aprovechara al máximo la vista hacia la calle.
La horizontalidad se convirtió en uno de los principales recursos de la propuesta. muebles de proporciones alargadas acompañan la amplitud del espacio y generan continuidad visual, mientras que en la cocina la isla original fue reemplazada por una península adosada a la pared, liberando área y facilitando la circulación. La barra, revestida con piedra sinterizada y acompañada por las luminarias Happy, incorpora un contrapunto de personalidad frente a las líneas depuradas de la cocina.
En el comedor, el diseño respondió al desafío de incorporar una mesa para ocho personas y un área de bar integrada. La propuesta se complementó con una cuidada selección de piezas de arte, trabajada junto a diferentes artistas, que aporta identidad y refuerza la convivencia entre arquitectura, diseño y expresión artística.
Monte Umbroso demuestra cómo una distribución estratégica, una selección precisa de mobiliario y detalles inesperados pueden transformar un espacio abierto en un ambiente con identidad propia.
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