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Ciclovías frente a la crisis del COVID-19

Urbanismo

Ciclovías frente a la crisis del COVID-19

Publicado hace 5 meses

Es probable que, como consecuencia de la emergencia sanitaria del COVID-19, nuestra forma de entender el transporte urbano cambie.

Si bien los prejuicios asociados a la utilización de coches impulsados por combustibles fósiles ya tenían un gran peso en tiempos previos a la explosión de la pandemia –principalmente por sus desventajas en términos de contaminación ambiental-, y el transporte sustentable se había posicionado como un tema relevante en la agenda urbana, ahora, la necesidad de cumplir con el distanciamiento social para detener la propagación del coronavirus ha acelerado los debates en torno a la movilidad, y la bicicleta no tardó en aparecer como una alternativa factible para permitir un transporte más seguro durante la pandemia del COVID-19 en distintas ciudades del mundo.

La bicicleta ha demostrado por años ser un medio de transporte resiliente y amigable con el ambiente. Al ser un transporte individual, donde es relativamente sencillo respetar las distancias de seguridad recomendadas -entre 1,5 y 2 metros- en tiempos de coronavirus, se han convertido en el vehículo más seguro y práctico para reducir los riesgos de contagio. Por este motivo, algunas ciudades han resuelto priorizar su utilización frente al transporte colectivo y los coches particulares.

Luego de que la Organización Mundial de la Salud destacara en un comunicado que “aunque todas las ciudades alrededor del mundo estén introduciendo un amplio abanico de medidas para limitar el contacto físico para prevenir y frenar la pandemia del Covid-19, mucha gente aún tiene la necesidad de moverse por las ciudades para llegar a sus lugares de trabajo en la medida de lo posible. (…) Se debe considerar utilizar la bicicleta o ir caminando, algo que contribuye a mantener la distancia de seguridad y a realizar el ejercicio físico que estos días no hemos podido practicar debido al teletrabajo o a la restricción de actividades deportivas o recreativas", numerosas ciudades han comenzado a potenciar el uso de la bicicleta como vehículo autorizado para el desplazamiento de las personas que deban movilizarse por realizar actividades esenciales o poseer excepciones permitidas.

Como consecuencia de esto, varias ciudades del mundo han comenzado a proyectar planes para readaptar sus vías, transformando –temporal o permanentemente- calles que antes se encontraban destinadas a automóviles, para que puedan utilizarlas peatones y ciclistas. 

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