Inspirada en la esencia de una bóveda tradicional, esta cava fue concebida como un refugio dedicado a preservar y celebrar el vino desde una mirada arquitectónica contemporánea. El proyecto, desarrollado por Mirjana Barandiarán y Denisse Folkmanas de DMS Arquitectas, transforma el acto de almacenar una colección en una experiencia sensorial, donde la arquitectura, la iluminación y la materialidad dialogan para crear un ambiente elegante, cálido y atemporal.
Cada decisión de diseño responde al propósito de generar la sensación de ingresar a un espacio exclusivo. La cuidada selección de materiales, las texturas y la iluminación acentúan el carácter de la cava, evocando la atmósfera acogedora de una bóveda que protege y resguarda cada botella en condiciones ideales. El resultado es un ambiente que transmite sofisticación sin perder la calidez necesaria para invitar a la permanencia y al disfrute.
Como complemento, las arquitectas incorporaron una sala de estar contigua que funciona como una extensión natural de la cava. Ambos espacios se conectan de manera fluida para conformar un área de entretenimiento pensada para compartir una copa de vino, mantener conversaciones y crear momentos memorables. Esta integración permite que la experiencia trascienda la función de almacenamiento y convierta al vino en el eje de un ambiente diseñado para la convivencia y la hospitalidad.
Con este proyecto, Mirjana Barandiarán y Denisse Folkmanas demuestran cómo la arquitectura de interiores puede transformar un espacio funcional en un escenario donde el diseño potencia las emociones y las experiencias. La cava se convierte así en un lugar de encuentro, en el que cada detalle contribuye a crear una atmósfera que celebra el buen vivir.
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Fotografía: BASE 8 Estudio Audiovisual




