Casa TA, desarrollada por el Estudio Felipe Escudero, se presenta como una exploración precisa entre masa, ligereza y continuidad espacial, donde la arquitectura no se entiende como un objeto estático, sino como una experiencia en movimiento constante. Desde su concepción, el proyecto plantea una idea central: la luz no solo ilumina la arquitectura, sino que la construye.
El gesto inicial del proyecto nace en la cubierta. Un techo de hormigón blanco se pliega como una cinta, generando voladizos, tensiones y variaciones geométricas que se perciben desde la calle como una composición casi escultórica. Esta pieza superior no solo protege, sino que organiza la percepción del conjunto, estableciendo una relación directa entre peso visual y sensación de ligereza.
La fachada se resuelve mediante una lógica de sustracción, evitando elementos decorativos y dejando que la propia estructura defina el carácter del proyecto. A nivel del suelo, la cubierta se extiende para enmarcar el acceso sin enfatizarlo, mientras la vegetación perimetral, compuesta por palmeras areca y setos de ciprés, actúa como un filtro natural que garantiza privacidad sin bloquear la luz, reforzando la idea de una transparencia controlada.
En el interior, la planta baja se organiza como un espacio completamente abierto, donde los límites tradicionales desaparecen. Paneles deslizantes sin marco permiten una integración total entre sala y jardín, reforzando la continuidad entre interior y exterior. Una consola lineal de acero inoxidable con tapa de vidrio funciona como eje organizador, convirtiéndose en infraestructura más que en mobiliario, mientras el cambio de alturas en el techo guía el recorrido de manera intuitiva.
En la planta superior, la materialidad continúa con la misma lógica de fluidez. Un escritorio monolítico de microcemento se integra al espacio como una extensión del propio edificio, sin juntas visibles ni interrupciones. Su relación con el ventanal perimetral difumina los límites entre objeto y arquitectura, reforzando la idea de continuidad espacial.
La escalera helicoidal de hormigón blanco se convierte en el elemento más expresivo del conjunto. Ubicada bajo una claraboya, recibe una luz cenital que varía a lo largo del día, transformando cada peldaño en una experiencia distinta del tiempo. En Casa TA, la luz no es un recurso complementario: es el material fundamental a partir del cual se define toda la arquitectura.
Fotografía: Vicer




