La Casa Estrato, desarrollada por Blending Dots Arquitectos en colaboración con el arquitecto Rogelio Castillo, se ubica en San Miguel de Allende, Guanajuato. El proyecto se concibe como una respuesta poética y tectónica al paisaje desértico que lo rodea, planteando una arquitectura que dialoga con la tierra a través de la materialidad y la experiencia espacial. La vivienda propone un recorrido ascendente que revela las “capas” del territorio, desde lo terroso hasta lo metálico, como un proceso de transformación casi geológico.
En la planta baja, los muros de tierra compactada construyen la base firme del proyecto. Estas paredes gruesas y porosas establecen un vínculo directo con el suelo del desierto, reforzando la sensación de arraigo y protección. Las texturas terrosas capturan la luz cambiante del entorno, proyectando sombras que intensifican la percepción de profundidad y refugio, y consolidan el carácter primario de este primer estrato.
En el interior, el lenguaje material se vuelve más crudo y honesto. Los muros de concreto aparente definen los espacios con una estética esencial, sin recubrimientos ni artificios, resaltando la lógica constructiva del proyecto. Esta materialidad refuerza la noción de una arquitectura sincera, donde cada elemento se muestra tal como es, permitiendo que la experiencia espacial surja del contacto directo con la materia.
La planta alta se fragmenta en dos volúmenes de acero oxidado que se posan sobre la base terrosa como un estrato superior. Estos bloques se presentan cerrados hacia la fachada principal, mientras que hacia el interior se conectan mediante circulaciones verticales de vidrio que funcionan como un umbral transparente entre ambos cuerpos. Este gesto genera un espacio intermedio, ligero y etéreo, que contrapone la solidez del acero con la ligereza del aire y la luz.
El acceso principal, marcado por grandes puertas pivotantes de acero oxidado, introduce al visitante en el núcleo de las circulaciones verticales, donde un vidrio en el piso revela la presencia de una cava en el sótano, visible pero no accesible de inmediato. En la fachada posterior, la casa se abre al paisaje protegido por una reserva ecológica mediante celosías verticales de acero que regulan la relación con el exterior, modulando luz y temperatura. En conjunto, la Casa Estrato se presenta como una arquitectura que emerge de la tierra, donde arcilla, concreto y acero se superponen como capas geológicas que narran una historia de origen, permanencia y transformación.
Fotografía: Phocus




