Rodeada por espejos de agua y en diálogo constante con el entorno, la piscina infinita se convierte en la gran protagonista de este proyecto exterior desarrollado por Bárbara Biglieri, de B BIGLIERI ARQUITECTOS. Su diseño aprovecha con sutileza el desnivel natural del terreno, permitiendo que la lámina de agua se extienda suavemente frente a la terraza y regale una vista panorámica hacia el paisajismo cuidadosamente trabajado en los jardines circundantes.
Más allá de su impacto visual, la piscina ha sido concebida como un espacio de bienestar integral. Incorpora un jacuzzi, una plataforma para tomar sol dentro del agua, así como sistema temperado y cromoterapia, recursos que elevan la experiencia sensorial y permiten su disfrute durante todo el año.
Complementando esta zona, un espejo de agua secundario guía el recorrido a través de chorros espumosos y pasos flotantes que parecen fragmentos de cristal suspendidos. El reflejo de la luz y el movimiento de la vegetación cercana construyen un recorrido visual que invita a la inmersión, la pausa y la contemplación.
Al fondo del espacio, la parrilla y el horno de barro aportan una rusticidad encantadora que contrasta con la sofisticación del conjunto. Este sector está pensado como un punto de encuentro, donde el calor de las brasas y el aroma de la madera acompañan momentos compartidos al aire libre.
Para optimizar el uso del área, el proyecto se zonificó en una zona de comedor y una zona lounge, equipadas con mobiliario de madera y detalles tejidos en soguilla de Sierra Muebles, seleccionados por su comodidad, calidez y resistencia al exterior. A ello se suma una zona de fogata a desnivel, con bancas integradas que invitan a la relajación y a las tertulias bajo el cielo abierto.
La paleta material refuerza la atmósfera de calma y conexión con la naturaleza. Los tonos cálidos y naturales contrastan con la frescura del entorno, apoyados por pisos de porcelanato de Ferretti, deck de madera y muros trabajados en microcemento. La iluminación, a través de braquetes up & down, aporta profundidad y textura, resaltando la volumetría arquitectónica y generando una lectura escénica del espacio durante la noche.
El resultado es un proyecto exterior que integra agua, paisaje, materialidad y uso social en un equilibrio preciso, donde cada elemento contribuye a una experiencia de confort, contemplación y disfrute.
Fotografía: Álvaro Dávila




