Taller: Ambientación y color en la decoración
Ingo Maurer, el poeta de la luz

Iluminación

Ingo Maurer, el poeta de la luz

Publicado hace 1 mes

El pasado mes de octubre falleció el creador alemán Ingo Maurer, sin duda uno de los genios del diseño de nuestro tiempo, cuyas creaciones le convirtieron en uno de los mejores diseñadores de iluminaciones del mundo. Maurer, deja tras de sí cientos de lámparas, fruto de un talento único, basado en la imaginación, la sensibilidad, la técnica y una rara capacidad para introducir humor y originalidad en sus obras.

Iconos del diseño

Durante casi cinco décadas, Maurer ha sido uno de los diseñadores de iluminación más prolíficos, firmando lámparas y sistemas de iluminación consideradas hoy en día piezas icónicas. Entre las más reconocidas se encuentran su trabajo inicial, Bulb (1966), una simple bombilla dentro de otra de mayores dimensiones; Willy Dilly (1983), un pedazo de cartulina enrollado alrededor de la bombilla, prendido al cable con una pinza de tender ropa; la bombilla con alas Lucellino (1992), en otro homenaje a Edison; la lámpara colgante Zettel ‘ z (1997), con cartulinas en blanco para escribir mensajes; YaYaHo (1984), un sistema de cables y halógenas móviles, y Porca Miseria! (1994), una vajilla destrozada convertida en lámpara de techo.

«Light Estructure» de 1970, diseñada en colaboración con Peter Hamburguer

«Willydilly», de 1983. Un cartón blanco translúcido envuelve en espiral la bombilla y el casquillo. El cartón queda unido al cable mediante una pinza de tender la ropa.

Con ‘Bulb’ empezó todo

Ingo Maurer nació en 1932 en la isla de Reichenau en el lago de Constanza, Alemania. Se formó como tipografista y diseñador gráfico (1954-1958) y emigró a Estados Unidos en 1960, donde trabajó como diseñador freelance durante tres años. Después de ese período, Maurer regresó a Alemania y se afincó en Munich aunque viajaba regularmente a países como Japón, Brasil o Italia. También desde los años sesenta, tuvo una relación muy especial con Nueva York donde vivió muchos años.

Su carrera despegó definitivamente en 1966, cuando desarrolló uno de sus diseños más famosos la lámpara de mesa «Bulb» con aspecto de una bombilla enorme, que desde ese año pertenece a los clásicos de Ingo Maurer. Se cuenta, que esta bombilla se originó un año antes cuando el diseñador se encontraba recostado en la cama (en una tarde de resaca) de una pensión veneciana y contempla el techo de su habitación desde donde una bombilla solitaria lo ilumina.

La bombilla desnuda y sencilla lo llega a atrapar tanto que le inspiró su primera lámpara Bulb. Esta pieza resultó tan popular, que Ingo Maurer fundó su propia compañía para producir en serie el diseño. Así nació Diseño M, una firma especializada en la producción de diseño de iluminación de vanguardia, desde ese momento desarrolló su carrera en el último medio siglo, al frente de una empresa que producía sus propios proyectos y que ahora cuenta con setenta trabajadores.

«Lucellino», de 1992. Esta bombilla alada, con plumas de ganso hechas a mano, es considerada un icono del diseño. Su nombre deriva de las palabras italianas «uccellino» (pajarito) y «luce» (luz)

1994, una vajilla de loza rota en mil pedazos y convertida en lámpara de techo.

Reconocido mundialmente

A partir de ese momento, nunca dejó de diseñar lámparas. Sus diseños se beneficiaron, por una parte, de la tradición de la Bauhaus, pero también su trabajo está fuertemente influenciado por el Pop Art, un movimiento con el que se familiarizó mientras vivía en Estados Unidos y con el minimalismo japonés, sin perder nunca de vista el arte contemporáneo.

A lo largo de su carrera, el trabajo de Maurer ha sido presentado en numerosas exposiciones en museos de todo el mundo. Ha sido expuesta, entre otros centros, en el Cooper-Hewitt National Design Museum de Nueva York, en el Stedelijk de Amsterdam y en el Pompidou parisino. Forma parte de la colección permanente del MoMA de Nueva York desde los años 60.

Ha sido el destinatario de elogios frecuentes, y algunos de sus honores incluyen el de «Chevalier des arts et des lettres» de la ministra francesa de Cultura (1986), «Diseñador del Año 1997» de la revista alemana Architektur (1997), «Premio de Diseño 1999» de la ciudad de Munich (1999), «Lucky Strike Designer Award» por la Fundación Raymond Lowey (2000), «George Jensen Prize 2002» otorgado por el Comité del Premio Goerge Jensen (2002), y «Royal Designer of Industry» por la Royal Society of Arts (2005), entre otras distinciones.

«Samurai», de 1998 con Dagmar Mombach y equipo. La pantalla es un papel japonés esculpido. La versión más moderna lleva un módulo LED regulable con una La luz cálida y suave que apenas se distingue de la luz halógena convencional.

Mago del arte y la técnica

Gracias a su inventiva y habilidad técnica, Ingo Maurer fue pionero tanto en el desarrollo como en la aplicación de las últimas innovaciones en iluminación. Incorporó a sus obras sistemas halógenos de bajo voltaje en la década de los ochenta; produjo la primera lámpara de LED para escritorio en 2001. Supo sacar partido al potencial que ofrecía la tecnología LED y su utilización de forma versátil y creativa para lograr el mejor efecto de iluminación posible. Todo ello, sin perder nunca su admiración por la bombilla tradicional, porque “en su filamento ves una llama ardiendo, su alma”.

Instalación de iluminación para el teatro Residenz de Munich. Esta lámpara de araña hecha con más de 3.000 hojas plateadas quedó instalada en el espacio el 18 de octubre, dos días antes de la muerte del artista.

Últimos proyectos y despedida

Más allá de sus lámparas y objetos de luz, Ingo Maurer también creó instalaciones de iluminación a gran escala, tanto en edificios públicos como en privados, por ejemplo para el desfile de moda de 1999 de Issey Miyake en el Parc de la Villette; el atrio de Lafayette Maison en París; la Torre Velasca en Milán. 

Uno de los últimos trabajos firmados por el diseñador alemán ha sido el proyecto de  interiorismo del nuevo Hotel Radisson Collection Tisinandali, en Georgia, integrado en una antigua bodega. Como no podía ser de otra manera, es en las lámparas donde más se aprecia la firma de Maurer. Así, las lámparas de suelo de la Golden Room, las nuevas Butterflies Dreaming, las Domo XXL, las lámparas colgantes«Floatation» o las Glowing Wings iluminan este espectacular interiorismo que es, en sí mismo, una verdadera obra de arte.

Al comienzo de 2019, El Munich Residenztheater encargó a Ingo Maurer el concepto de iluminación para el «Wintergarten», una sala que se utiliza como cafetería y que es visible desde Max-Joseph-Platz. La instalación se completó el 18 de octubre de 2019, dos días antes de su muerte.

Como homenaje (estamos seguros, no será el último) a este diseñador y artista irrepetible, que ha conquistado los interiores de medio mundo, el próximo 15 de noviembre se inaugura una retrospectiva de su trabajo –se podrá ver hasta el 1 de octubre de 2020– en la Pinakothek der Moderne de Munich.

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