La Casa NP, proyectada por el estudio Tésa Arquitectura, representa una intervención que transforma una antigua estructura agrícola en un espacio habitable contemporáneo, respetando al mismo tiempo la memoria del lugar. Ubicada al sur de Carpi, en la carretera hacia Módena, la vivienda surge de la rehabilitación de un granero abandonado que formaba parte del núcleo original de una empresa agrícola fundada a inicios del siglo pasado.
El proyecto, desarrollado entre 2022 y principios de 2026, se inscribe dentro de la tipología rural conocida como Reggiano-Modenés, caracterizada por integrar vivienda y áreas de trabajo bajo un mismo techo. En este esquema, establos y granero convivían con los espacios domésticos, articulados a través de un pórtico central que atravesaba el edificio, conectando y separando simultáneamente ambas funciones.
Desde el inicio, la intervención se planteó como un ejercicio de lectura del patrimonio existente. Más que sustituir la arquitectura original, el estudio buscó reconocer el valor constructivo y espacial del granero. Durante la inspección inicial se identificó que el amplio vacío destinado antiguamente al almacenamiento de heno constituía el principal recurso del proyecto. A partir de esta condición, surgió la idea de desarrollar una vivienda dentro de un único gran espacio continuo, evitando la compartimentación convencional.
Las funciones domésticas se organizan mediante niveles escalonados que mantienen cierta autonomía sin perder la continuidad espacial. En este esquema, las escaleras se convierten en elementos articuladores que conectan los distintos planos de uso. En el lado norte se ubica un volumen de servicios que integra baño y dormitorio, mientras que sobre este se desarrolla un altillo más íntimo destinado al dormitorio principal.
Uno de los gestos más significativos del proyecto es la conservación de una abertura original del granero, ahora reinterpretada como un marco hacia el paisaje agrícola circundante. Esta apertura dirige la mirada hacia los campos cultivados y se convierte en el eje visual alrededor del cual se organiza la sala de estar, transformando un elemento funcional del pasado en un dispositivo doméstico de contemplación.
A nivel constructivo, las inspecciones confirmaron el buen estado de las estructuras abovedadas existentes, lo que permitió adoptar una estrategia de intervención contenida. Los nuevos volúmenes y alturas fueron definidos cuidadosamente para integrar instalaciones y cargas sin alterar la lectura del sistema estructural original.
En la planta baja, la incorporación de un acabado continuo de resina introduce una capa contemporánea deliberadamente abstracta. Esta superficie neutra amplifica la percepción del volumen interior y permite que la materialidad histórica emerja por contraste. La intervención se completa con una paleta sobria compuesta por madera, hormigón y hierro, utilizada de forma precisa para reforzar el diálogo entre la memoria rural del edificio y las necesidades de la vida contemporánea.
Fotografía: Riccardo Sforzi




