Este proyecto, liderado por la arquitecta Mariale Venturo, se planteó bajo un enfoque contemporáneo y elegante, donde la composición de materiales y la iluminación son protagonistas de la experiencia espacial. Cada decisión de diseño busca generar un ambiente acogedor, sofisticado y visualmente atractivo, destacando la armonía entre estética y funcionalidad.
La sala se organiza alrededor de un eje central revestido en piedra sinterizada de gran formato, que enmarca el mueble de TV, la chimenea y la vitrina iluminada. Este plano continuo establece el punto focal del espacio y aporta profundidad, jerarquía visual y una sensación de amplitud que invita a disfrutar del ambiente.
El mobiliario de líneas limpias y volumetría generosa se complementa con acentos orgánicos, como las butacas en tono verde olivo, que aportan carácter y rompen la neutralidad de la paleta. La combinación de texturas, madera natural en el piso, tapices suaves, superficies pétreas y detalles en metal, logra un equilibrio perfecto entre calidez y sofisticación.
La iluminación indirecta y decorativa fue cuidadosamente diseñada para resaltar planos, nichos y texturas, generando una atmósfera envolvente y acogedora, especialmente en horas nocturnas. Las mesas de centro, con composición asimétrica y materiales contrastantes, refuerzan el lenguaje contemporáneo y aportan dinamismo visual al conjunto.
Cada elemento del proyecto fue pensado no solo desde la estética, sino también desde la experiencia de uso, buscando que el espacio se perciba amplio, elegante y confortable, ideal para reuniones y momentos de descanso. Este espacio logra un equilibrio perfecto entre funcionalidad, estilo y confort, convirtiéndose en un referente de diseño interior contemporáneo.
Fotografía: Frank Saldaña




