La Casa Turquesa, diseñada por el estudio canadiense SUPRBLK Studio, propone una solución arquitectónica que integra vivienda familiar, espacio de trabajo y un apartamento independiente en un estrecho terreno ubicado en North End, Halifax, Canadá. El proyecto, desarrollado por los arquitectos Sara L’Espérance y Michael Putman para su propia familia, responde al desafío de reunir tres usos distintos en una misma propiedad, manteniendo la privacidad, la iluminación natural y una conexión constante con el exterior.
La propuesta se organiza mediante dos volúmenes con techos a dos aguas, dispuestos longitudinalmente y articulados por un eje central de circulación. El edificio que da hacia la calle alberga el estudio de arquitectura, mientras que las áreas destinadas a la vida familiar se ubican hacia un jardín privado. Por su parte, el apartamento independiente cuenta con un acceso propio, lo que permite utilizarlo como vivienda de alquiler, alojamiento para familiares o espacio para una futura convivencia intergeneracional.
Uno de los elementos fundamentales del diseño es la incorporación de patios interiores, que funcionan como articuladores entre los diferentes ambientes. Estos espacios favorecen el ingreso de luz natural y ventilación, además de generar privacidad y conexiones visuales entre las distintas áreas. Asimismo, las puertas ocultas permiten modificar la configuración de los ambientes según las necesidades de sus ocupantes, mientras que las alturas generosas y las múltiples orientaciones contribuyen a ampliar visualmente las dimensiones de la vivienda.
La identidad visual del proyecto está definida por su característico revestimiento turquesa, elegido a partir de una investigación sobre las fachadas y tonalidades presentes en los barrios históricos de Halifax. Uno de los volúmenes presenta este acabado, mientras que el segundo conserva una apariencia plateada, estableciendo un contraste entre ambas estructuras. El revestimiento metálico corrugado prefabricado ofrece resistencia y bajo mantenimiento frente a las condiciones del clima costero, además de responder a los requerimientos de protección contra incendios en los límites del terreno.
En cuanto a su desempeño ambiental, la Casa Turquesa incorpora una envolvente altamente aislada y hermética, ventilación pasiva mediante efecto chimenea e iluminación natural multidireccional. Su configuración también considera la orientación solar y la futura instalación de paneles fotovoltaicos, con los que se proyecta cubrir aproximadamente el 65 % de la demanda energética del edificio. De esta manera, SUPRBLK Studio plantea una alternativa de densificación urbana que combina vivienda, trabajo y espacios adaptables, demostrando cómo la arquitectura puede aprovechar terrenos reducidos sin renunciar al confort, la sostenibilidad ni la relación con el entorno.
Fotografía: Doublespace , James Smith




