Ubicada en un condominio en São José do Rio Preto, en el interior del estado de São Paulo, la Residencia JF es un proyecto de KG Studio + Asociados que finalizó su desarrollo de arquitectura e interiorismo en 2024. Sobre un terreno de aproximadamente 700 m² y con una superficie construida de 600 m² distribuidos en dos niveles, la propuesta arquitectónica fue concebida para fomentar la convivencia familiar y social, equilibrando integración y privacidad en espacios amplios, conectados y funcionales.

La topografía con suave pendiente permitió una implantación fluida, favoreciendo la distribución y organización de los ambientes. Dos hastiales longitudinales revestidos en piedra estructuran el proyecto y definen su carácter, sirviendo como base para el volumen superior, que parece descansar ligeramente sobre la planta baja. La fachada principal resguarda la intimidad mediante paneles opacos en el primer nivel y brisas de madera en el segundo, mientras que la parte trasera se abre generosamente hacia el jardín, conectando interior y exterior a través de grandes paños de vidrio.

El uso de materiales naturales, como la piedra y la madera, refuerza el diálogo con el entorno y aporta calidez a los espacios. En la planta baja, la distribución sigue el eje de los hastiales: de un lado se ubican los espacios de servicio, cocina, lavandería y área gourmet; del otro, las zonas sociales y de estar. Muebles blancos continuos ocultan discretamente las puertas de acceso a áreas de apoyo, asegurando unidad visual. En paralelo, un mueble a medida recorre el otro lado desde la entrada hasta la terraza, integrando funciones como la zona de TV, almacenamiento y aparador.



El mobiliario combina piezas de diseño nacional e internacional, destacando los sillones Tunico de Sérgio Rodrigues y la mesa de centro Amorfa, firmada por Arthur Casas. La iluminación cuenta con lámparas colgantes y luminarias de la firma italiana Astep, que complementan el conjunto.
La escalera interior, ubicada sobre un jardín, actúa como elemento protagonista. Sus peldaños de madera empotrados en la pared generan una sensación de ligereza, mientras que una abertura cenital inunda el espacio con luz natural, iluminando tanto la circulación vertical como parte del área social.




En el nivel superior se ubican los dormitorios, protegidos por brisas de madera que filtran la luz y resguardan la privacidad, al tiempo que ofrecen vistas abiertas al paisaje. El mobiliario de nogal, presente en cabeceros y aparadores, aporta contraste a la paleta de tonos neutros predominante.
El paisajismo envuelve la residencia por completo, combinando parterres a nivel del suelo con jardineras en terrazas. Plantas colgantes y vegetación tropical intensifican la relación con la naturaleza. Las generosas aberturas favorecen la ventilación cruzada y el ingreso de luz natural, generando espacios frescos, confortables y preparados para disfrutar del ocio y la vida cotidiana.