La Casa Lava, proyecto del arquitecto peruano Martín Dulanto Sangalli, nace desde una mirada profundamente respetuosa hacia el territorio y su entorno natural. Lejos de imponer una forma ajena al lugar, la vivienda se adapta con precisión a la topografía existente, asumiendo el bancal del terreno como punto de partida y conservando íntegramente los muros, árboles y grandes piedras preexistentes. Esta decisión no solo minimiza el impacto de la intervención, sino que refuerza una arquitectura sensible que entiende que, al dialogar con la naturaleza, el espacio construido se enriquece y cobra mayor calidad.
El proyecto propone una relación directa entre arquitectura y paisaje, donde la casa cede protagonismo para que la naturaleza se manifieste y se integre al habitar cotidiano. Los elementos naturales no funcionan como un telón de fondo, sino como parte activa de la experiencia espacial, generando ambientes cálidos, acogedores y profundamente conectados con su contexto. Esta integración se extiende tanto a la arquitectura como a la propuesta paisajística, consolidando una identidad local que encuentra inspiración en el propio territorio.
El ingreso a la vivienda se produce desde la calle, donde se ubica el estacionamiento en la planta de entrada. Desde este punto, una secuencia de escaleras conduce al nivel social, concebido como el corazón de la casa. Allí, el jardín principal articula los espacios y establece una transición natural entre interior y exterior. Muy cerca de este jardín se levanta un volumen blanco de fuerte presencia arquitectónica, definido por arcos en tres de sus lados, que alberga la sala y el comedor, espacios que se abren al entorno y aprovechan las vistas y la luz natural.
Las circulaciones interiores se plantean de manera discreta y eficiente, conectando el área social con las zonas de servicio y con el nivel superior a través de una escalera de caracol. En la planta alta, las habitaciones se disponen estratégicamente para aprovechar la vista panorámica, reforzando la sensación de refugio y contemplación. La organización funcional del programa responde a las dinámicas del habitar: en la planta baja se desarrollan la piscina, la terraza, el asador, la cocina, la lavandería, el comedor, la sala y el baño de visitas; mientras que el nivel superior alberga la recámara principal y tres dormitorios secundarios, todos con clóset y baño propio.
En su conjunto, la Casa Lava se presenta como un ejercicio de arquitectura que pone en valor la identidad local y el respeto por el paisaje, demostrando que es posible construir sin borrar las huellas del lugar. Una vivienda donde la inspiración surge del entorno y donde la arquitectura se convierte en un marco silencioso que potencia la relación entre el ser humano y la naturaleza.
Fotografía: Renzo Rebagliati




