Ubicado en Cantón (Guangzhou), China, el Museo de Fragancias Xuelei, diseñado por Shenzhen Huahui Design, replantea la manera en que la arquitectura museística puede ser experimentada al tomar el aroma, un medio invisible e intangible, como eje conceptual del proyecto. En lugar de privilegiar únicamente lo visual, el edificio incorpora el olfato, la memoria y la percepción multisensorial como parte central de su narrativa espacial.
El museo se concibe como una plataforma cultural abierta que invita al público a explorar la historia de la perfumería, la artesanía tradicional y las tecnologías contemporáneas vinculadas a la creación de fragancias. Bajo principios de apertura, colaboración y sostenibilidad, el proyecto trasciende su función expositiva para convertirse en un espacio de interacción pública y aprendizaje, donde la arquitectura actúa como mediadora entre industria, cultura y experiencia sensorial.
El proyecto se emplaza en la zona central del Parque MinKe, un entorno industrial de alta densidad urbana. A partir de una lógica dual de industria y cultura, el plan maestro organiza el conjunto en dos áreas diferenciadas: al norte, un campus corporativo compacto de baja altura que define un frente urbano continuo; al sur, el recinto museístico se abre a la ciudad mediante una gran plaza pública destinada a exposiciones, eventos y actividades cotidianas, reforzando su rol como espacio colectivo.
La forma arquitectónica del museo traduce de manera abstracta los procesos de elaboración del perfume. Ocho volúmenes cilíndricos de ladrillo rojo, dispuestos en distintas escalas, conforman el cuerpo principal del edificio y evocan las etapas de transformación de las materias primas a través de la destilación y el refinamiento. El uso del ladrillo responde a su vínculo con la tierra y la tradición artesanal, aportando una materialidad sólida y atemporal.
La fachada incorpora diversas técnicas de albañilería, perforaciones, relieves e hiladas empotradas, que permiten el paso de la luz, el aire y las vistas, otorgando al edificio un carácter poroso y respirable. En la planta baja, amplias superficies de vidrio transparente abren el museo hacia la ciudad, diluyendo los límites entre el interior y el espacio público. Elementos como el vidrio facetado de color y los estanques reflectantes añaden capas visuales dinámicas que integran la arquitectura con el entorno urbano.
En el interior, aproximadamente 9.500 m² de espacios expositivos se organizan como un recorrido sensorial continuo. Un atrio central, escaleras curvas y galerías estratificadas guían el movimiento de los visitantes de manera fluida, siguiendo un ritmo espacial inspirado en la difusión gradual de los aromas. El recorrido culmina en un jardín de perfumes en la azotea, donde especies botánicas aromáticas y procesos de creación contemporánea reconectan la experiencia arquitectónica con la naturaleza.
A través de esta propuesta, el Museo de Fragancias Xuelei transforma el arte invisible del aroma en una experiencia tangible y espacial. La arquitectura no solo alberga exposiciones, sino que construye un entorno donde industria, cultura y espacio público convergen, consolidando al museo como un punto de diálogo e intercambio dentro de la cultura global de las fragancias.
Fotografía: Imagen en ángulo recto




