Ubicada en Küsnacht, en Suiza, cerca de la ciudad de Zúrich, la Casa Griedera es una obra tardía del arquitecto suizo Theodor Laubi, construida en 1956 en un terreno rodeado de bosque y con amplias vistas al lago. Con el paso del tiempo y tras diversos cambios de propietarios, el inmueble sufrió varias reformas y ampliaciones que terminaron diluyendo su carácter modernista original.
En 2005, una joven pareja, una galerista y un artista, adquirió la residencia y decidió revitalizarla. La apertura de una galería de arte contemporáneo en la planta baja transformó la casa en un espacio semipúblico, integrándola de manera activa en la vida cultural del barrio. De esta manera, la vivienda no solo recuperó su relevancia arquitectónica, sino que también se convirtió en un punto de encuentro para el arte contemporáneo.
La renovación fue desarrollada por el estudio AFGH, que buscó recuperar el espíritu original del proyecto mientras lo adaptaba a las necesidades actuales. Para lograrlo, se eliminaron intervenciones previas que alteraban la arquitectura, como un garaje adosado, y se enfatizaron elementos originales del edificio, entre ellos los esbeltos perfiles de las ventanas y ciertos detalles constructivos que reflejan el lenguaje modernista de mediados del siglo XX.
Uno de los aspectos más interesantes de la intervención fue la reinterpretación de elementos que evocan influencias del modernismo brasileño, como la escalera curva o las celosías de hormigón. Un antiguo lavadero con terraza para tender ropa se transformó en una atractiva cocina con balcón aterrazado, donde la fachada de listones de hormigón aporta un marcado carácter mediterráneo y permite jugar con la luz y las sombras.
En el interior, los materiales y acabados generan una atmósfera sobria que dialoga con las obras de arte expuestas. Tonos verde oliva y marrón evocan el entorno forestal que rodea la vivienda, mientras detalles como el papel pintado con motivos de troncos de árboles refuerzan la conexión entre arquitectura y paisaje. El resultado es una casa híbrida que combina vida doméstica, arte contemporáneo y modernismo reinterpretado para el presente.
Fotografía: Valentin Jeck




