Diseñada por Snøhetta junto con un equipo internacional de especialistas, la Gran Ópera de Shanghái propone una nueva manera de integrar las artes escénicas y la vida urbana. Ubicado junto al río Huangpu, el proyecto combina auditorios de alto nivel, espacios públicos y una cubierta accesible que conecta la cultura con el paisaje de la ciudad.
Con una superficie de 146.786 m², la Gran Ópera de Shanghái busca convertirse en un referente cultural y arquitectónico de la ciudad china. El proyecto, desarrollado a partir de la propuesta ganadora de Snøhetta en un concurso internacional realizado en 2016, fue encargado formalmente en 2019 a un consorcio integrado por el estudio noruego, el Instituto de Investigación y Diseño Arquitectónico del Este de China (ECADI), Theatre Projects y Nagata Acoustics. Su diseño responde a la intención de crear un espacio que reúna espectáculos, formación artística y actividades abiertas a la ciudadanía.
La propuesta arquitectónica se articula en torno a tres conceptos: movimiento, pertenencia y experiencia. Una cubierta de geometría envolvente unifica los diferentes usos del edificio y establece una relación visual con el río Huangpu y el entorno urbano. A través de recorridos fluidos, escaleras y conexiones entre niveles, el proyecto facilita la circulación de visitantes y amplía las posibilidades de interacción con la arquitectura. La azotea, concebida como escenario, mirador y punto de encuentro, refuerza el carácter público del conjunto y permite contemplar el paisaje circundante.
La luz natural también desempeña un papel importante en la experiencia espacial. Los amplios paneles de vidrio iluminan los principales ambientes durante el día, mientras que, por la noche, la iluminación exterior transforma los volúmenes del edificio en elementos destacados del horizonte. En el interior, el contraste entre la envolvente blanca y los espacios de tonalidades más intensas genera diferentes atmósferas. En el auditorio principal, los acabados en tonos rojo oscuro y las superficies cuidadosamente diseñadas contribuyen a crear un ambiente envolvente, pensado para favorecer la experiencia de los espectadores y las condiciones acústicas de las representaciones.
El complejo cuenta con tres auditorios con una capacidad total de 4.200 personas, concebidos para acoger distintos formatos escénicos. El principal, denominado Harmony Hall, tiene capacidad para 2.000 espectadores y se distribuye en cinco niveles, con una configuración que busca reducir la distancia visual entre el público y el escenario. Por su parte, el Teatro Soar, con 1.200 plazas, está destinado a producciones de menor escala, como ópera clásica, opereta y teatro. El tercer espacio, Escenario Abierto, dispone de 1.000 plazas y permite configuraciones flexibles para propuestas experimentales y representaciones de diversos formatos.
Más allá de los auditorios, la Gran Ópera incorpora espacios de exposición, áreas educativas, restaurantes y ambientes destinados a ensayos y producción. Esta diversidad funcional permite que el edificio mantenga actividad más allá de los horarios de las representaciones y amplíe las oportunidades de encuentro entre artistas, residentes y visitantes. Su integración con el parque y el paseo junto al río también contribuye a la regeneración del distrito Expo Houtan, consolidando una conexión entre arquitectura, paisaje y espacio público.
Con esta propuesta, Snøhetta plantea una visión de la arquitectura cultural en la que el acceso a las artes no se limita a la experiencia dentro de una sala. La Gran Ópera de Shanghái articula espacios escénicos especializados con recorridos abiertos y áreas de encuentro que forman parte de la vida urbana. De esta manera, el proyecto explora cómo un edificio dedicado a las artes puede convertirse también en un lugar de convivencia, intercambio cultural y conexión con la ciudad.
Fotografía: Yumeng Zhu, Tian Fangfang, Chen Hao




