Ubicada en un terreno inclinado y rodeada por un bosque nativo, Casa AMS, diseñada por Jacobsen Arquitetura, demuestra cómo la arquitectura puede integrarse de manera respetuosa con su entorno. En lugar de imponerse sobre el paisaje, la residencia aprovecha la topografía para generar una composición equilibrada, donde cada volumen encuentra su lugar y establece una relación directa con la naturaleza.
El proyecto se organiza en tres bloques independientes conectados por pasarelas cubiertas, una estrategia que responde a las características del terreno y, al mismo tiempo, permite una mejor distribución de los espacios. El volumen central, de mayor altura y con amplios aleros, concentra las áreas sociales de la vivienda. Sala, comedor y cocina abierta conforman un ambiente continuo que se extiende hacia el exterior gracias a grandes paneles de vidrio, eliminando los límites entre interior y paisaje. Las vigas de madera laminada recorren toda la cubierta, aportando calidez y marcando el ritmo estructural del espacio, mientras que los pisos de travertino y las luminarias de cobre consolidan una paleta de materiales sobria y atemporal.
La sostenibilidad fue uno de los principios que orientó el desarrollo del proyecto. Para ello, los arquitectos apostaron por el uso de madera laminada y tierra apisonada, dos materiales que reducen el impacto ambiental y ofrecen un alto desempeño constructivo. La madera, utilizada en pilares y cubiertas, aporta ligereza y una estética natural, mientras que los grandes muros de tierra apisonada brindan privacidad hacia la calle y una excelente inercia térmica. Esta técnica ancestral, además de rescatar conocimientos tradicionales, permite crear superficies con una riqueza visual única que cambia a lo largo del día gracias a tragaluces estratégicamente ubicados, capaces de revelar las distintas texturas y tonalidades del material mediante la luz natural.
En los extremos de la vivienda se ubican los dormitorios, revestidos con cerramientos de madera natural que garantizan privacidad sin perder la conexión con el paisaje. En el exterior, una piscina de formas orgánicas se integra al jardín como si se tratara de un lago natural, estableciendo una transición sutil entre las áreas sociales y los espacios recreativos. El spa, la zona infantil y las áreas de servicio se desarrollan en el nivel inferior, aprovechando la pendiente del terreno sin alterar la percepción de una residencia de una sola planta. La propuesta se completa con una cuidada selección de mobiliario brasileño de autor y una paleta cromática inspirada en un sofá verde, pieza que dio origen a una composición interior equilibrada, donde arquitectura, diseño y naturaleza conviven en perfecta armonía.




