La Casa Yano, diseñada por Península Arquitetura y Sanpo Arquitetura, se desarrolla sobre un terreno de 10 metros de ancho por 44 metros de largo, donde el diseño arquitectónico responde a una lógica estructural clara y eficiente. El proyecto se organiza a partir de nueve pórticos de hormigón armado que cubren la sección transversal más corta del lote, generando una estructura limpia en la que las columnas quedan integradas dentro de los muros laterales de mampostería. De este modo, tanto los espacios interiores como los exteriores se liberan de apoyos visibles, mientras que las vigas expuestas sostienen la cubierta y aportan identidad al conjunto.
La vivienda aprovecha la pendiente natural de tres metros del terreno mediante una distribución escalonada de los ambientes. En la planta baja, con acceso directo desde la calle, se ubican un garaje con capacidad para dos vehículos, una zona de maniobras, un taller con espacio de almacenamiento, un baño, además de un ascensor y una escalera que conectan con los niveles superiores.
La planta principal funciona como el verdadero acceso a la residencia. Allí, un vestíbulo articula la circulación entre la escalera, que asciende desde el garaje siguiendo la pendiente del terreno, y una pasarela metálica que enlaza el ascensor con el mismo punto de llegada.
En este nivel se concentran las áreas sociales de la vivienda, integrando sala de estar, comedor y cocina en un ambiente continuo que se extiende hacia una zona exterior con parrilla. También se incorporan un baño social, un área de servicio, una sala de televisión con posibilidad de convertirse en dormitorio, dos suites y una serie de patios interiores que favorecen la entrada de luz natural, la ventilación cruzada y la organización de la circulación.
La distribución longitudinal de los espacios responde a un criterio de privacidad. Las áreas sociales se ubican próximas al acceso, mientras que los ambientes privados se sitúan hacia el fondo del terreno. Esta organización también se refleja en la espacialidad interior: los sectores privados y de servicio presentan volúmenes más contenidos y techos de menor altura, mientras que las áreas sociales adquieren mayor amplitud gracias a cubiertas inclinadas con tejas metálicas y amplias superficies vidriadas que fortalecen la relación visual con el exterior.
En la fachada principal, el proyecto incorpora un sistema de parasoles modulares Comovent, conformado por una estructura metálica galvanizada y lamas de PVC. Esta solución permite controlar la incidencia solar, generar sombra y mejorar el confort térmico, al tiempo que aporta una imagen contemporánea al conjunto. Las aberturas, cuidadosamente dimensionadas e integradas en los muros de mampostería, favorecen la iluminación natural indirecta y la ventilación cruzada.
Cada una de las decisiones proyectuales responde a una búsqueda de racionalización constructiva, eficiencia energética y facilidad de mantenimiento. Como resultado, la Casa Yano propone una arquitectura funcional y sobria que optimiza los recursos, mejora el desempeño ambiental y ofrece espacios flexibles, luminosos y estrechamente vinculados con el entorno.




