En el diseño interior contemporáneo, cada elemento cumple un rol fundamental dentro de la composición del espacio. Bajo esta premisa, la arquitecta Yesenia Schulz desarrolló un proyecto residencial donde la selección precisa de materiales, texturas y mobiliario permite construir ambientes equilibrados, funcionales y con identidad propia. Cada área de la vivienda fue pensada para responder a las necesidades del usuario, priorizando el confort sin perder de vista la estética.
La sala se plantea como el núcleo social del proyecto, donde la alfombra se convierte en el punto focal que organiza el espacio y define proporciones. A partir de este elemento central, el resto del ambiente se articula con tonos neutros, ligeros contrastes y texturas cálidas que aportan profundidad visual. La propuesta demuestra que el secreto no está en incorporar más elementos, sino en elegir cuidadosamente cada pieza para lograr un conjunto coherente y armonioso.
En el comedor, la propuesta apuesta por reinterpretar el mobiliario tradicional. En lugar del clásico aparador, se incorpora una estantería ligera que aporta dinamismo y ligereza visual al ambiente. Los detalles en negro funcionan como acentos elegantes que contrastan con la paleta general, sumando carácter y sofisticación al espacio.
El hall de ingreso fue concebido como una transición funcional y estética. La intervención combina una consola con espejo, ideal para una última mirada antes de salir, con áreas destinadas a colgar abrigos, carteras y organizar el calzado. La estantería complementa el conjunto aportando diseño y color, generando una bienvenida cálida y ordenada al interior de la vivienda.
Uno de los espacios más personalizados del proyecto es el estudio gamer, diseñado para un cliente que vive su pasión tanto en el ámbito profesional como en el mundo de los videojuegos. Fanático de Star Wars y coleccionista de Lego, el usuario buscaba un espacio donde exhibir sus piezas favoritas. El diseño integra estas colecciones de manera protagónica, logrando un ambiente que refleja su personalidad y acompaña sus momentos de trabajo y entretenimiento.
Finalmente, el dormitorio principal se proyecta como un refugio de calma y confort. Las texturas de madera y los tonos neutros cálidos generan una atmósfera acogedora, mientras que la cortina aporta un aire elegante al conjunto. La alfombra personalizada introduce diseño y color, y el tocador fue pensado para facilitar la rutina diaria con todo al alcance, reforzando la funcionalidad del espacio.
Este proyecto demuestra cómo el diseño interior puede transformar una vivienda en un lugar que no solo se ve bien, sino que también se vive plenamente, donde cada ambiente refleja la personalidad de quienes lo habitan.




