El proyecto de Remodelación Helado de Lima, ubicado en el Centro Comercial Plaza San Miguel (Boulevard Mantaro), corresponde al diseño integral y ejecución del sexto local de la reconocida cadena de heladerías gourmet. El encargo estuvo a cargo de F arquitectura y diseño, liderado por el arquitecto Fernando Álvarez, y tuvo como objetivo principal reforzar y recuperar la identidad original de la marca, la cual se había ido diluyendo con la apertura progresiva de nuevos establecimientos.
Como punto de partida, se realizó un análisis de los locales existentes, poniendo especial énfasis en el primer local de la marca, considerado el referente que mejor expresaba sus valores fundacionales. A partir de este estudio se definió el concepto rector “Volviendo a la raíz”, entendido como un retorno a los elementos espaciales, materiales y gráficos que caracterizaron el origen de Helado de Lima, estrechamente vinculados a su producción artesanal y a su localización inicial en el distrito de Barranco.
La propuesta de fachada se desarrolla mediante una reinterpretación del lenguaje original del primer local y del manual de marca. Se plantea una composición simétrica con acceso central, utilizando ladrillo blanco, amplios paños de vidrio y una presencia clara de la identidad gráfica. La fachada busca comunicar el carácter artesanal del producto y permitir una relación visual directa entre el exterior y el interior del local.
En el interior, la organización espacial responde a un esquema funcional claro, donde la vitrina de helados se convierte en el elemento protagonista. Desde el ingreso, el usuario se enfrenta directamente al producto, seguido por una secuencia ordenada que integra la zona de caja, barra de espera, área de café y zona de mesas. La cafetera se incorpora al campo visual del cliente como parte de la experiencia, ampliando la oferta más allá del consumo de helados.
La paleta cromática parte de los colores institucionales de la marca, con predominio de tonos grises combinados con colores pastel suaves. Estos se complementan con materiales de carácter neutro, como paneles tipo madera, que aportan calidez y equilibrio al espacio. Dichos paneles se enmarcan con zócalos y molduras blancas, reforzando un lenguaje bohemio–colonial asociado a la identidad barranquina.
En cuanto a la materialidad, se rescatan y reinterpretan elementos presentes en el primer local, como el mármol travertino y los pisos tipo mosaico, los cuales aportan continuidad y refuerzan el carácter artesanal y atemporal del proyecto. Estos materiales dialogan con superficies claras y detalles cuidadosamente definidos para generar un ambiente luminoso y acogedor.
El proyecto incorpora elementos de herrería diseñados a medida, utilizados como separadores de ambientes, que remiten a rejas tradicionales y refuerzan el carácter barranquino sin interrumpir la continuidad visual. Asimismo, todo el mobiliario fue diseñado específicamente para el local, garantizando coherencia formal, funcional y estética en cada una de sus áreas.
Como elementos singulares, destacan las luminarias circulares de gran formato, desarrolladas a medida, que enmarcan visualmente la zona de la vitrina y ayudan a ordenar el espacio interior. A esto se suma un lenguaje de estructuras metálicas y señalética suspendida que remite a sistemas de venta artesanal y refuerza la identidad de marca en fachada, interior, vitrinas y gráfica aplicada.
El resultado es un espacio comercial coherente y reconocible, que reinterpreta los valores originales de Helado de Lima y los adapta a un nuevo contexto comercial, manteniendo una identidad clara y una experiencia espacial centrada en el producto y el usuario.
Fotografía: Sebastián Aparicio




