La décima edición de la Bienal Internacional de Arquitectura de Santa Cruz (BASC) reunió a profesionales y estudios de arquitectura de distintos países en uno de los encuentros más relevantes de la región. Durante la ceremonia de clausura, realizada en el marco de la Feria Internacional de la Construcción, Arquitectura y Diseño (Ficad) en Fexpocruz, se dieron a conocer los proyectos ganadores que destacaron por su innovación, calidad arquitectónica y aporte al contexto urbano.
En esta edición, el Gran Premio Internacional fue concedido al estudio peruano Barclay & Crousse por el proyecto Colegio Franco Peruano, consolidando nuevamente la presencia del Perú en el escenario arquitectónico latinoamericano.
El reconocimiento marca un nuevo hito para el país, ya que Perú obtiene por segunda vez consecutiva el Gran Premio de la Bienal en la categoría Obra Construida Internacional. El logro reafirma el impacto de la arquitectura peruana en el ámbito regional, destacando propuestas que integran diseño, sostenibilidad y una profunda relación con el entorno.
Un proyecto que responde a nuevos desafíos educativos
El proyecto del Colegio Franco Peruano surge a partir de la necesidad de reemplazar la infraestructura original del centro educativo, construida en la década de 1950, cuya estructura presentaba limitaciones frente a los actuales estándares de resistencia sísmica. Para ello, se organizó un concurso de arquitectura en dos etapas que buscaba una solución integral capaz de renovar el campus manteniendo la continuidad de sus actividades.
Uno de los principales desafíos del encargo fue que la reconstrucción debía realizarse en la misma parcela donde funciona actualmente la institución. Esta condición exigía una planificación cuidadosa del proceso constructivo, contemplando fases de demolición y construcción que permitieran mantener operativa la escuela durante la transformación del campus.
Una organización espacial basada en tres franjas programáticas
La propuesta de Barclay & Crousse parte de un análisis detallado del lugar y plantea la división del terreno en tres grandes bandas programáticas. La primera corresponde al área académica, ubicada en el extremo opuesto a la autopista para garantizar un ambiente de mayor tranquilidad para el aprendizaje.
La segunda franja alberga los espacios administrativos y deportivos, posicionados estratégicamente hacia el frente del terreno. Estos volúmenes actúan como una barrera acústica que protege las zonas educativas del ruido generado por la infraestructura vial cercana.
Entre ambas se desarrolla una extensa área verde concebida como un espacio activo para la comunidad escolar. Este paisaje integra actividades vinculadas a la agricultura urbana, el reciclaje y la observación de la flora y fauna, promoviendo una relación directa entre educación, sostenibilidad y naturaleza.
Espacios pedagógicos abiertos y flexibles
La franja educativa se concibe como un territorio de exploración pedagógica donde se multiplican los espacios intermedios entre las aulas. Más allá de los salones tradicionales, el proyecto introduce patios, corredores y áreas abiertas que fomentan nuevas dinámicas de aprendizaje e interacción.
Cada nivel educativo, infantil, primaria y secundaria, cuenta con espacios abiertos propios y edificios con distintas alturas: una, dos y tres plantas respectivamente. Estos volúmenes se superponen y articulan sin perder la autonomía de cada etapa educativa, generando un campus diverso, flexible y adaptado a distintas formas de enseñanza.
Arquitectura peruana con proyección internacional
La BASC 2026 reunió a 382 participantes provenientes de 12 países, una cifra que refleja la relevancia alcanzada por esta plataforma de intercambio arquitectónico en América Latina. El jurado, integrado por 22 profesionales de distintas especialidades, evaluó las propuestas considerando su aporte al debate contemporáneo sobre el habitar.
En este contexto, el reconocimiento obtenido por Barclay & Crousse reafirma la calidad y proyección de la arquitectura peruana, capaz de dialogar con problemáticas globales como la sostenibilidad, la educación y la relación entre arquitectura y territorio. Proyectos como el Colegio Franco Peruano evidencian cómo el diseño puede convertirse en una herramienta para transformar espacios educativos y fortalecer la experiencia de aprendizaje de las nuevas generaciones.
Fotografía: barclaycrousse



