Una pieza en acero pulido condensa una idea esencial: la arquitectura no comienza en el plano, sino en el pensamiento. La estatuilla diseñada por Aldo Chaparro para el Premio Noldi Schreck traduce ese instante en materia.
La estatuilla concebida por el artista mexicano Aldo Chaparro para el Premio Noldi Schreck no responde a la lógica tradicional del objeto conmemorativo. No busca representar un logro ni ilustrar una idea cerrada. Su intención es más precisa, y más ambigua: capturar el momento en que una idea comienza a tomar forma.
Realizada en acero inoxidable pulido tipo espejo, la pieza se activa en su relación con el entorno. Refleja, distorsiona, incorpora lo que la rodea. No hay una imagen fija, sino una superficie en constante transformación. En ese gesto, la estatuilla se aleja de la noción de objeto terminado y se acerca a una condición más cercana al pensamiento arquitectónico: algo que se define en proceso, en diálogo, en tiempo real.
Formalmente, la escultura oscila entre lo orgánico y lo geométrico. No responde del todo a ninguna de las dos lógicas, sino que parece capturar el instante en que una idea comienza a definirse.
Aldo Chaparro es un artista cuya práctica se sitúa en el cruce entre escultura, diseño y arquitectura, su obra se caracteriza por el uso de materiales industriales, particularmente acero inoxidable y aluminio, y por una exploración constante de la forma como proceso. Más que construir objetos, Chaparro trabaja con tensiones: entre lo orgánico y lo geométrico, entre lo pesado y lo ligero, entre lo definido y lo mutable.
A lo largo de su trayectoria, ha consolidado un lenguaje propio basado en superficies pulidas y reflejantes que activan el espacio y al espectador. Su obra ha sido exhibida en galerías y espacios públicos tanto en México como en el extranjero, y ha colaborado con arquitectos y marcas en proyectos donde la escultura dialoga directamente con el entorno construido.
La elección de su obra para el Premio Noldi Schreck no es casual. La pieza sintetiza una idea fundamental: la arquitectura no es únicamente lo construido, sino el proceso que la antecede.
En 2025, la estatuilla fue entregada como reconocimiento a la trayectoria a dos figuras cuya obra ha ampliado, desde distintos frentes, el campo creativo en México: la diseñadora Carmen Cordera y el arquitecto Javier Senosiain.
Cordera ha sido una figura clave en la consolidación del diseño como plataforma cultural. Su trabajo ha transitado entre la práctica profesional, la gestión y la promoción del talento, articulando espacios donde el diseño se entiende como un agente activo dentro de la vida contemporánea en México.
Senosiain, por su parte, ha construido una de las trayectorias más singulares de la arquitectura mexicana. Su aproximación orgánica, visible en proyectos como la Casa Orgánica o el Nido de Quetzalcóatl, propone una relación directa entre el habitar, la naturaleza y el cuerpo. Su obra no se impone al entorno, se integra a él, desdibujando las fronteras entre lo construido y lo natural.
Dos trayectorias distintas, pero atravesadas por una misma inquietud: expandir los límites de sus disciplinas.
El Premio Noldi Schreck, impulsado por Glocal Magazine, retoma el nombre de Noldi Schreck, considerado uno de los primeros interioristas en México y una figura clave en la profesionalización del diseño de interiores en el país. Su legado puso en el centro la experiencia del espacio, la materialidad y la relación entre el cuerpo y su entorno.
En ese contexto, la estatuilla diseñada por Chaparro adquiere una dimensión más amplia. No es únicamente un símbolo de reconocimiento, sino una declaración sobre el acto creativo: una forma que aún no se fija, que permanece abierta, que continúa transformándose. Como la arquitectura misma.



