Ubicado frente al mar, el Proyecto Malecón Cisneros corresponde a la intervención de un departamento de 120 m² desarrollado por la oficina Andrea Cavassa, desde su estudio Andrea Cavassa – Arquitectura y Diseño Interior. El proyecto partió de la necesidad de adaptar el espacio a las dinámicas y preferencias del cliente, realizando modificaciones desde la etapa de obra para lograr una distribución más acorde con su estilo de vida.
Originalmente, el departamento contaba con tres dormitorios y no incluía una sala de estar. Durante el proceso de intervención se decidió eliminar una de las habitaciones para crear una sala de estar abierta que ampliara las áreas sociales. Asimismo, la cocina fue abierta e integrada mediante una barra, permitiendo aprovechar la privilegiada vista hacia el mar y generando una mayor conexión entre los espacios.
El proyecto también buscó integrar piezas del antiguo departamento del cliente, que poseían un carácter más clásico. A partir de estos elementos, el diseño interior construyó un lenguaje clásico–moderno, donde lo existente dialoga con un entorno contemporáneo, manteniendo la esencia del propietario dentro de un espacio renovado.
En la cocina se optó por una paleta completamente blanca para potenciar la sensación de amplitud, considerando sus dimensiones reducidas. El ambiente se complementa con un piso de porcelanato tipo madera y una barra elaborada en madera huayruro, que conecta visualmente con la sala. En las áreas de sala y comedor se mantuvo una atmósfera cálida, reforzada con acentos en tonos tierra que aportan equilibrio y elegancia.
La sala de estar introduce un carácter más expresivo mediante un papel tapiz tipo mural con tramas más atrevidas y colores cálidos. Un cómodo sofá de cuero, acompañado de cojines de tonalidades vivas, se orienta hacia la vista al mar, convirtiéndose en el punto focal del espacio. Por su parte, el dormitorio principal apuesta por una atmósfera más serena, con colores neutros y papeles tapiz de texturas suaves que mantienen la calidez sin perder sofisticación.
Fotografía: Jesús Guerra




