Ubicado en el corazón de Miraflores, este dúplex de 140 m² fue intervenido con un objetivo claro: potenciar sus materiales existentes y optimizar cada espacio para lograr un ambiente confortable, funcional y sostenible. El proyecto, desarrollado por la arquitecta Rocío Gonzales, plantea una transformación que responde tanto a las necesidades del usuario como a las condiciones del propio inmueble.
La intervención inicia en la cocina, originalmente un ambiente reducido que se replantea para convertirse en el verdadero corazón del proyecto. Para ello, se diseña una isla funcional que también actúa como recibidor, generando una transición natural entre los espacios. La propuesta se apoya en una paleta sobria donde destacan el granito negro pulido, enchapes de madera y pisos en nogal, combinados con losetas clásicas que aportan carácter e identidad al ambiente.
La reorganización del mobiliario y la reubicación estratégica de los equipos permiten mejorar la fluidez del espacio, optimizando su uso diario. Gracias a esta nueva distribución, se habilita además un comedor integrado que fortalece la relación entre cocina y área social, favoreciendo una dinámica más abierta y contemporánea.
En el segundo nivel, la sala de estar se convierte en el principal espacio social del dúplex. Integrada con un bar y un balcón, esta área se diseña como un lugar de encuentro y descanso. Un sofá seccional aporta comodidad y practicidad, mientras que los acentos de color presentes en textiles y obras de arte introducen dinamismo al ambiente.
Estos detalles reflejan la personalidad del usuario, especialmente su pasión por el running, incorporando elementos visuales que conectan el diseño interior con su estilo de vida. Así, el proyecto logra construir una narrativa personal dentro de un espacio equilibrado y funcional.
En este dúplex, la arquitectura interior se convierte en una herramienta para crear espacios que evolucionan con quien los habita, adaptándose a sus rutinas, intereses y formas de vivir el hogar.




