Implantada en San José, Costa Rica, esta casa de dos niveles proyectada por el estudio JSARQ se desarrolla a partir de una premisa clara: respetar y potenciar la presencia de la naturaleza existente. Tres árboles preexistentes definen la implantación y organización del proyecto, convirtiéndose en ejes que articulan los espacios y determinan la forma en que la arquitectura se abre al entorno.
La vivienda se estructura mediante una secuencia de patios internos, laterales y frontales que permiten una relación constante entre los espacios habitables y el exterior. Estos vacíos funcionan como filtros de luz, ventilación y vegetación, generando una experiencia espacial dinámica y cambiante a lo largo del día, donde el límite entre interior y exterior se diluye.
Un volumen rotado y en voladizo se proyecta hacia el paisaje, estableciendo un gesto arquitectónico contundente que enmarca las vistas hacia la ciudad y aporta identidad al conjunto. Este elemento refuerza el carácter contemporáneo del proyecto, al mismo tiempo que dialoga con la topografía y el paisaje circundante.
En su conjunto, la casa propone una arquitectura sensible al contexto, donde la forma construida, la vegetación y la luz natural se integran para dar lugar a una vivienda que convive armónicamente con su entorno, priorizando la experiencia espacial y la relación con el paisaje vivo.
Fotografía: Álvaro Fonseca – Lente de profundidad




