La cocina ha dejado de ser un simple lugar de paso para convertirse en el corazón social del hogar. Por ello, una planificación lumínica adecuada es fundamental. No solo se trata de evitar sombras al cocinar, sino de crear una atmósfera que invite a quedarse. A continuación, se analizan las claves para lograr una iluminación técnica y estética de alto nivel.
Para lograr un equilibrio perfecto, el diseño de interiores actual propone dividir la iluminación en tres niveles diferenciados:
1. Iluminación de trabajo: precisión y seguridad
Es el nivel más crítico. Se enfoca en las zonas de mayor actividad como la encimera, el fregadero y la placa de cocción.
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Tiras LED bajo mueble: Se han convertido en el estándar de oro. Al situarse ocultas bajo los armarios superiores, eliminan las sombras que proyecta el propio cuerpo del usuario sobre la superficie de trabajo.
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Lámparas de suspensión: Ideales sobre islas o penínsulas, deben colocarse a una distancia de entre 75 y 90 cm de la superficie para no obstruir la visión.
2. Iluminación general: uniformidad visual
Es la luz que llena el volumen de la estancia. Se recomienda el uso de focos empotrados o “downlights” con un ángulo de apertura amplio. La distribución debe ser estratégica para evitar zonas oscuras, manteniendo una separación constante entre puntos de luz para garantizar una claridad homogénea.
3. Iluminación de acento: el valor estético
Esta capa aporta profundidad y destaca la arquitectura de la cocina.
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Luces en zócalos: La instalación de tiras LED en la base de los muebles inferiores crea un efecto de levitación visual muy valorado en el diseño contemporáneo.
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Iluminación de hornacinas y vitrinas: Resaltar el interior de los estantes permite lucir vajillas o elementos decorativos, transformando la cocina en una sala de exhibición elegante.
Temperatura de color y rendimiento
El éxito de un proyecto lumínico también reside en la tonalidad. Los expertos recomiendan:
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Luz Neutra (aprox. 4000K): Para las áreas de trabajo, ya que ofrece una visión clara y realista de los alimentos.
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Luz Cálida (aprox. 3000K): Para zonas de comedor o desayunadores, favoreciendo una sensación de acogimiento.
Clave de diseño: La integración de reguladores de intensidad (dimmers) permite adaptar la cocina a diferentes momentos del día, pasando de una iluminación técnica y potente a una suave y relajada con un solo toque.
Una cocina bien iluminada es aquella que sabe combinar la eficiencia operativa con el confort visual. Al tratar la luz como un material constructivo más, se logra un espacio versátil, seguro y estéticamente impecable.
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