El proyecto Cocina Familiar, desarrollado por Marcela Vasquez Arquitectura y Diseño, propone una renovación que va más allá de la actualización estética. La intervención se concibe como un puente entre la memoria de una vivienda construida en 1972 y las nuevas dinámicas de una familia que vive la cocina como su principal espacio de encuentro y convivencia.
La clienta buscaba recuperar algo más que funcionalidad: deseaba devolverle a la cocina su rol como lugar de reunión, capaz de acoger a hijos, nietos y amigos alrededor de la mesa y los sabores compartidos. Bajo esta premisa, el proyecto no solo modernizó las instalaciones de agua, gas y electricidad, sino que replanteó por completo la manera de habitar el corazón de la casa.
El nuevo diseño organiza con claridad las zonas de almacenamiento, cocción y lavado, integrando una isla central revestida en piedra sinterizada que hoy actúa como el epicentro de las reuniones familiares y las conversaciones cotidianas. Una barra alta complementa el espacio, creando un ambiente más informal para desayunos y encuentros espontáneos.
La selección de materiales busca un equilibrio entre modernidad y calidez. La piedra sinterizada blanca con vetas doradas se combina con melaminas en blanco y color panela, marcos de aluminio dorado y cristal, y herrajes de alta precisión. Cada elección responde a la necesidad de soportar un uso intensivo sin perder una estética sofisticada y acogedora.
Uno de los mayores retos del proyecto fue resolver una planta rectangular con cuatro accesos. La demolición estratégica de un muro permitió integrar la circulación y potenciar la sensación de amplitud. La iluminación, diseñada en capas, general, puntual y cenital, se controla mediante un sistema táctil que permite crear atmósferas flexibles según el momento del día y el uso del espacio.
Más allá de su eficiencia funcional, Cocina Familiar es un proyecto que demuestra cómo el diseño puede transformar las rutinas diarias en experiencias significativas. Cada detalle fue definido en conjunto con los propietarios, dando como resultado una cocina hecha a medida de sus historias, necesidades y sueños compartidos.
Fotografía: Vinicios Barros




