El proyecto Cocina EME, desarrollado por Marcela Vásquez Arquitectura y Diseño, es una muestra de cómo el diseño interior puede trascender lo funcional para convertirse en una experiencia profundamente personal. Más que una renovación, esta cocina representa la materialización de una relación de confianza construida durante 18 años entre el estudio y una clienta muy especial, acompañándola en una nueva etapa de su vida y dando forma a un sueño largamente esperado.
El espacio original ya no respondía a las dinámicas actuales del hogar, por lo que el proyecto partió de una reconfiguración total de la distribución. Cada centímetro fue pensado estratégicamente para optimizar el almacenamiento y mejorar la funcionalidad. Se definieron zonas específicas para hornos, despensa, guardado de uso ocasional y equipamiento diario, logrando un sistema ordenado, eficiente y coherente con las necesidades reales de la usuaria.
Desde el punto de vista estético, la cocina apuesta por un lenguaje moderno y atemporal. La encimera de Silestone blanco maple aporta luminosidad y limpieza visual, mientras que la combinación de acabados en blanco e imitación madera equilibra calidez y sobriedad. El salpicadero, resuelto con un porcelanato de gran formato con vetas en gris claro, dialoga armoniosamente con el piso del mismo tono y una pintura mural gris clásica, creando continuidad y elegancia.
Los detalles dorados en marcos de puertas, jaladores lineales y accesorios elevan el diseño y aportan un carácter sofisticado sin excesos. La iluminación fue un aspecto clave del proyecto: ante la limitada entrada de luz natural, se diseñó un sistema que integra iluminación general al ras del techo y luces funcionales con sensor táctil bajo los muebles altos, enfocadas en áreas de cocción, lavadero y encimera. El resultado es una atmósfera cálida, práctica y acogedora.
Los electrodomésticos en color negro introducen contraste y refuerzan la estética contemporánea del conjunto. Se optó por equipamiento de alta calidad, con diseño atemporal y tecnología de vanguardia, integrándose de manera armónica tanto a nivel visual como funcional.
La Cocina EME es mucho más que un espacio renovado: es el reflejo de un trabajo colaborativo basado en la confianza, la experiencia y la atención al detalle. Un proyecto donde el diseño se pone al servicio del bienestar cotidiano y demuestra que las mejores arquitecturas nacen del entendimiento profundo entre cliente y diseñador.
Fotografía: Vinicios Barros




