Ubicada en Las Palmas de Gran Canaria, España, la Casa C, desarrollada por XStudio, redefine la manera de habitar espacios compactos a través de una renovación sensible y profundamente conectada con el entorno. Con apenas 32 m², este apartamento pasa de ser una vivienda fragmentada e irregular a convertirse en un paisaje interior continuo, luminoso y legible, donde el mar se integra como parte activa de la experiencia doméstica.
El proyecto apuesta por una planta abierta libre de particiones innecesarias, permitiendo una lectura clara e ininterrumpida del espacio. Solo el baño se mantiene como un volumen cerrado, concebido como una cabina autónoma que preserva la intimidad y refuerza la idea del apartamento como una única estancia expandida. Esta decisión potencia la sensación de amplitud y continuidad visual, clave en una superficie reducida.
La organización del espacio no se basa en divisiones tradicionales, sino en dos dispositivos arquitectónicos que estructuran la vida cotidiana mediante el uso, el color y la atmósfera. El primero, adosado a la medianera, funciona como una columna vertebral que integra la cocina, un banco orientado hacia el exterior y una bañera-ducha concebida para experimentar el baño como una extensión del paisaje marino. Este elemento lineal ancla el interior y, al mismo tiempo, enmarca las vistas, coreografiando los rituales diarios en torno a la luz y el horizonte.
El segundo dispositivo define la zona de descanso a través de un nicho de color verde intenso que reúne dormir, leer y almacenar en un volumen compacto. Este refugio íntimo introduce una pausa dentro de la planta abierta sin interrumpir la continuidad espacial. Su grosor y cromática aportan profundidad y equilibrio, contrastando con la apertura del espacio circundante.
El resto del apartamento se mantiene deliberadamente flexible y sin jerarquías, permitiendo adaptarse a distintos usos y momentos del día. El color se convierte en un material arquitectónico esencial: un suelo rosa muy pálido suaviza la luz natural; el verde intenso del volumen dormitorio aporta intimidad; y las cortinas azul Klein generan privacidad sin romper la continuidad visual. Las superficies espejadas amplifican la percepción del espacio, multiplican los reflejos y atraen el paisaje marino hacia el interior.
En conjunto, la Casa C se concibe como una única estancia expandida, donde color, reflejo y horizonte disuelven los límites físicos. Un interior compacto que se abre visual y sensorialmente al mar, transformando la experiencia de habitar en un diálogo constante con la luz y el paisaje.
Fotografía: David Rodríguez




