En Kaiserswerth, Alemania, donde los patios han definido históricamente la estructura urbana, la casa principal de Kreuzberghof se concibe como una continuidad de esa tradición arquitectónica. El proyecto desarrollado por Nidus no busca imponer un objeto nuevo, sino integrarse a la lógica del lugar. Entre la calle y el jardín se organiza un conjunto compuesto por la casa principal de la década de 1920 y una nueva vivienda de madera con patio. Ambos edificios comparten un patio plantado con vegetación que genera un microclima propio durante el verano.
Durante el proceso de intervención se reveló que la casa original había sido transformada numerosas veces a lo largo de las décadas. Ampliaciones, adaptaciones y cambios funcionales habían creado una estructura heterogénea, más cercana a un mosaico de momentos históricos que a un diseño único. En lugar de borrar estas capas, el proyecto apostó por reconocerlas. La intervención reorganiza los fragmentos existentes y permite que la evolución del edificio permanezca visible.
Hacia la calle, la fachada de clinker encalado aparece serena y discreta. Las nuevas secciones se integran mediante un aparejo cruzado que sugiere continuidad con la construcción original. Las ventanas de madera blancas, dispuestas verticalmente y ubicadas hacia el exterior, aportan una precisión escultórica al conjunto. En contraste, hacia el patio la casa se abre con una retícula ordenada de ventanas que dialoga con la fachada oscura de madera del nuevo edificio.
En el interior se mantuvo la estructura esencial de la vivienda, aunque la distribución fue replanteada. Inspirado en el ensayo “La casa como camino y lugar” del arquitecto Josef Frank, el proyecto propone una secuencia espacial que conecta diferentes ámbitos domésticos. Un recorrido atraviesa la casa desde las áreas más públicas, como la cocina y la sala de estar, hacia espacios más íntimos. La luz natural guía este recorrido y enmarca vistas hacia el patio y la vegetación.
La cocina ocupa el corazón de la vivienda, ubicada en un espacio elevado generado al retirar parte del techo. La luz ingresa tanto desde arriba como desde el patio, creando una atmósfera concentrada y cálida. La materialidad responde a una paleta sobria: baldosas de arcilla marrón en la planta baja, tablones estrechos de roble oscuro en los niveles superiores y mobiliario empotrado en roble ahumado. Este conjunto limitado de materiales refuerza la serenidad espacial del proyecto.
Fotografía: Volker Conradus




