Casa Ohana es una residencia inmersa en la selva de Puerto Escondido, México, diseñado por Vertebral, que explora el equilibrio entre apertura y refugio a través de una composición de volúmenes independientes cuidadosamente integrados al paisaje. Ubicada en la costa oaxaqueña, el proyecto se asienta en un entorno de contrastes: la densidad de la vegetación tropical por un lado y la amplitud del horizonte del Pacífico por el otro.
El encargo planteaba el desafío de crear una vivienda capaz de alojar a familiares y amigos sin renunciar a la privacidad y a momentos de introspección. A su vez, el diseño debía responder a las condiciones climáticas extremas de la región, alta exposición solar, vientos constantes y riesgo de huracanes, sin imponerse sobre la naturaleza circundante.
La propuesta de Vertebral organiza la casa en ocho volúmenes independientes distribuidos a lo largo del terreno, permitiendo que la vegetación fluya entre ellos y evitando la sobreconstrucción. Esta estrategia genera una experiencia espacial fragmentada pero cohesionada, donde los recorridos exteriores son tan relevantes como los espacios interiores.
Las áreas sociales se conciben como espacios abiertos y porosos que diluyen los límites entre interior y exterior, favoreciendo la ventilación cruzada y las vistas panorámicas. En contraste, las nueve habitaciones privadas funcionan como santuarios autónomos, cada uno con dos aperturas cuidadosamente orientadas: una hacia el mar y otra hacia patios ajardinados que aportan intimidad y contacto directo con la naturaleza.
La materialidad responde tanto al clima como al contexto: hormigón visto, madera tropical de origen local y una paleta de tonos neutros que dialogan con los colores terrosos del entorno. Los marcos de hormigón armado conforman la estructura principal del proyecto, garantizando durabilidad y resiliencia ante fenómenos climáticos extremos.
Más que un objeto arquitectónico, Casa Ohana se plantea como una experiencia sensorial donde la luz, la textura y la vegetación se integran como elementos esenciales del diseño. El proyecto establece un diálogo sereno con su entorno, invitando a habitar la arquitectura al ritmo de la selva y el mar. Su valor radica en demostrar que una residencia de gran escala puede mantenerse humilde, permeable y profundamente conectada con su contexto natural, ofreciendo un modelo sensible de arquitectura costera contemporánea.
Fotografía: Cesar Belio




